CORRECTOR
Verbos terminados en EAR: Chequeé el correo (chequear). Que él cree algo (crear). Bloqueé su cuenta (bloquear). Que ojee el libro (ojear).
Diferencia entre «haz» y «has». «Haz» es del verbo hacer. «Has» es del verbo haber. Ej.: «Haz alguna actividad, hoy no has hecho nada».
Es «prever», «no preveer». Yo preveo; Tú prevés; Él prevé. «Proveer» sí se conjuga con doble «e». Tú provees; Él provee.
Diferencia entre «aún» y «aun»: «Aún» es todavía. «No he comido aún»; «Aun» es incluso. «Saludo a todos, aun cuando tengo vergüenza».
Las dos se pueden usar indistintamente: «tal vez» y «talvez»; «así mismo» y «asimismo»; «a donde» y «adonde»; «a dónde» y «adónde».
Buzon de los lectores
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nuestrascalificaciones
Verdadero La afimación ha demostrado ser verdadera, al ser contrastada con las fuentes y datos más serios y confiables.
Verdadero + En el caso de afirmaciones apoyadas en datos numéricos, los encontrados no sólo ratifican sino que refuerzan lo expresado.
Verdadero, pero… La afirmación es consistente con los datos disponibles , pero omite algún elemento del tema o su contexto.
discutible No es claro que la afirmación sea cierta o no. La conclusión depende de las variables con las que se la analice.
Apresurado La afirmación podría ser verdadera, pero es resultado de una proyección y no de un dato objetivo de la realidad.
Exagerado La afirmación no es estrictamente cierta pero sí lo es el concepto o tendencia al que se alude.
Engañoso La afirmación puede coincidir parcialmente con ciertos datos, pero intencionalmente o no, ha sido manipulada para generar un mensaje en particular.
Insostenible La afirmación surge de investigaciones con falta de sustento o graves errores metodológicos, o resulta imposible de chequear.
Falso La afirmación ha demostrado ser falsa, al ser contrastada con las fuentes y datos más serios y confiables. |
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Por Olivia Sohr
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Jueves 02 de Febrero de 2012 |

La sequía, que este año provocará mermas en la producción, es una amenaza constante sobre la agricultura. ¿Por qué no hay más sistemas de riego para asegurar uno de los principales ingresos del país?
La sequía actual ya redujo las proyecciones agrícolas de este año en cinco millones de toneladas, según el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA). El riego aparece como la solución obvia para evitar estas pérdidas, pero trae ciertos inconvenientes: el impacto ambiental y el precio de la inversión.
Hoy existen 2,2 millones de hectáreas bajo sistemas de riego, según las estimaciones del Programa de Servicios Agrícolas Provinciales (PROSAP). Un 32%, el mayor porcentaje, producen árboles frutales y vid. Se trata de cultivos de zonas áridas y semiáridas, como Mendoza, donde sin el riego no se podría cultivar. El riego está menos desarrollado en la Pampa húmeda, tradicionalmente de agricultura de secano.
“Hay dos variables a la hora de evaluar la instalación de sistemas de riego: la rentabilidad para el productor y la recarga que genera sobre las napas y los acuíferos”, explicó Eduardo Sierra, profesor de agronomía de la UBA y especialista en agroclimatología.
En cuanto a la rentabilidad, Martín Pasman, ingeniero agrónomo y director de Irri Managment, una compañía que vende sistemas de riego, detalló: “Los costos de instalación varían mucho según el tipo de riego y la extensión de los campos, pero en promedio cuesta entre 1.700 y 2.500 dólares por hectárea. Para un productor que es propietario de su campo la inversión se paga en alrededor de 5 años.” La mayor rentabilidad que da un campo al tener un sistema de riego, sumado a la seguridad de tener retornos todos los años justifican, según Pasman, el gasto.
Uno de los problemas con este tipo de inversiones es que muchos productores no son dueños de las tierras que cultivan: contratos de arrendamiento relativamente breves desalientan inversiones que, como el riego, exigen un plazo de amortización prolongado.
Las ventas de equipos, sin embargo, aumentaron en los últimos años, según observa Pasman, impulsados por los altos precios internacionales de las exportaciones.
El PROSAP, junto con el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), da créditos para desarrollar el riego en el país. Según su coordinador ejecutivo, Jorge Neme, existiría la capacidad de irrigar hasta 16 millones de hectáreas, es decir un poco menos de la mitad del total sembrado en 2011. Su meta, sin embargo, es llegar a los 6 millones en 2015.
Para Sierra, sin desviar agua de los ríos -es decir, usando las aguas subterráneas-, "se podría regar, cómo máximo, el 10% de la región pampeana.”
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