CORRECTOR
Verbos terminados en EAR: Chequeé el correo (chequear). Que él cree algo (crear). Bloqueé su cuenta (bloquear). Que ojee el libro (ojear).
Diferencia entre «haz» y «has». «Haz» es del verbo hacer. «Has» es del verbo haber. Ej.: «Haz alguna actividad, hoy no has hecho nada».
Es «prever», «no preveer». Yo preveo; Tú prevés; Él prevé. «Proveer» sí se conjuga con doble «e». Tú provees; Él provee.
Diferencia entre «aún» y «aun»: «Aún» es todavía. «No he comido aún»; «Aun» es incluso. «Saludo a todos, aun cuando tengo vergüenza».
Las dos se pueden usar indistintamente: «tal vez» y «talvez»; «así mismo» y «asimismo»; «a donde» y «adonde»; «a dónde» y «adónde».
Buzon de los lectores
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nuestrascalificaciones
Verdadero La afimación ha demostrado ser verdadera, al ser contrastada con las fuentes y datos más serios y confiables.
Verdadero + En el caso de afirmaciones apoyadas en datos numéricos, los encontrados no sólo ratifican sino que refuerzan lo expresado.
Verdadero, pero… La afirmación es consistente con los datos disponibles , pero omite algún elemento del tema o su contexto.
discutible No es claro que la afirmación sea cierta o no. La conclusión depende de las variables con las que se la analice.
Apresurado La afirmación podría ser verdadera, pero es resultado de una proyección y no de un dato objetivo de la realidad.
Exagerado La afirmación no es estrictamente cierta pero sí lo es el concepto o tendencia al que se alude.
Engañoso La afirmación puede coincidir parcialmente con ciertos datos, pero intencionalmente o no, ha sido manipulada para generar un mensaje en particular.
Insostenible La afirmación surge de investigaciones con falta de sustento o graves errores metodológicos, o resulta imposible de chequear.
Falso La afirmación ha demostrado ser falsa, al ser contrastada con las fuentes y datos más serios y confiables. |
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Por Matías Di Santi
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Viernes 04 de Febrero de 2011 |

FALSO El titular del Palacio de Hacienda evitó mencionar el término. Pero su calificación se contrapone con los datos del INDEC y la definición de textos básicos de economía.
Durante la inauguración de una sucursal del Banco Nación, el pasado 26 de enero, el ministro de Economía, Amado Boudou, evitó reconocer que hay inflación y optó por hablar de la existencia de “una gran dispersión de precios”. Esto significaría, entre otras cosas, que para el Gobierno no existe un aumento de precios generalizado sino que son sólo algunos productos los que suben de valor como consecuencia de las decisiones adoptadas por “algún sector empresarial o comercial”, como argumentó el ahora candidato a la jefatura de Gobierno de la Ciudad.
Sin embargo, la definición de Boudou sobre inflación no coincide con la de los diccionarios de economía y, mucho menos, con la visión de economistas de la talla del premio Nobel Joseph Stiglitz, que en los últimos tiempos se ha mostrado a favor de las políticas del Gobierno argentino. Además, su afirmación es falsa, ya que el cuestionado índice de inflación medido mensualmente por el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC), basado justamente en un índice general de precios -el Indice de Precios al Consumidor-, demuestra que técnicamente hay inflación.
El titular del Palacio de Hacienda, al igual que otros funcionarios del Poder Ejecutivo, como el ministro de Planificación Julio De Vido, evitan mencionar la palabra inflación en sus declaraciones públicas. En su lugar, prefieren otros diagnósticos para hablar del alza de precios, como “tensiones” de precios o, en este caso, “dispersión”.
Pero las alegorías habitualmente utilizadas por el discurso oficial para referirse a la “inflación” son una forma de no reconocer el problema. Según los diccionarios de la materia y especialistas internacionales en economía el proceso que se está produciendo en Argentina no es otro que inflación.
El diccionario Economía 48 y el de la Real Academia Española (RAE) consideran a la inflación como “un proceso de alza generalizada y prolongada de los precios” y una “elevación notable del nivel de precios con efectos desfavorables para la economía de un país”, según puede leerse en sus respectivos sitios de internet.
La misma visión comparte el reconocido economista Paul Samuelson, quien en su libro clásico define a la inflación como “un período de aumento general de los precios de los bienes y servicios de consumo y de los factores productivos”.
Por su parte, el premio Nobel de Economía Joseph Stiglitz, admirador de la recuperación económica de la Argentina tras la crisis de 2001, se refirió a la inflación como un problema secundario con respecto al índice de desempleo de 7,5% que registra la economía argentina. Aunque sí reconoció la existencia de un proceso inflacionario en la Argentina y planteó que "el actual nivel [de inflación] es alto, pero no es cierto que exista un punto de no retorno."
Esta evaluación optimista del analista económico -que recibió el galardón en 2001- coincide con la visión que Samuelson esgrimió en un informe al presidente electo John Kennedy sobre el estado de la economía americana luego de la posguerra, en 1961. Allí, el ex premio Nobel en 1970 afirmó: “Debe quedar manifiesto que el objetivo de alto empleo y crecimiento real no debe ser abandonado por el miedo de que recuperar la prosperidad en América [por EE.UU.] pueda traer algunas dificultades; si la recuperación significa reabrir la puja por los precios entonces no tenemos más opción que afrontar el problema [inflacionario].”
Por otro lado, la afirmación de Boudou es falsa. El IPC del INDEC, que coteja los precios de un conjunto de productos que constituye la canasta familiar, y su variación son considerados justamente como los principales indicadores de evolución de precios. Y, como se puede ver en el siguiente gráfico, este índice revela que durante el período enero-diciembre de 2010 existió una suba generalizada de precios -aunque con diferentes comportamientos-, es decir inflación, que en total representó una suba del 10,9 por ciento anual, según el organismo oficial de estadísticas.

Resulta importante destacar que en el desagregado de las categorías que conforman la canasta familiar sobre la que se basa el IPC del INDEC, también es posible observar que en la gran mayoría de los rubros existe una suba de precios en general y que no se trata, como afirma Boudou, de una "dispersión de precios" en particular.
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