CORRECTOR
Verbos terminados en EAR: Chequeé el correo (chequear). Que él cree algo (crear). Bloqueé su cuenta (bloquear). Que ojee el libro (ojear).
Diferencia entre «haz» y «has». «Haz» es del verbo hacer. «Has» es del verbo haber. Ej.: «Haz alguna actividad, hoy no has hecho nada».
Es «prever», «no preveer». Yo preveo; Tú prevés; Él prevé. «Proveer» sí se conjuga con doble «e». Tú provees; Él provee.
Diferencia entre «aún» y «aun»: «Aún» es todavía. «No he comido aún»; «Aun» es incluso. «Saludo a todos, aun cuando tengo vergüenza».
Las dos se pueden usar indistintamente: «tal vez» y «talvez»; «así mismo» y «asimismo»; «a donde» y «adonde»; «a dónde» y «adónde».
Buzon de los lectores
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nuestrascalificaciones
Verdadero La afimación ha demostrado ser verdadera, al ser contrastada con las fuentes y datos más serios y confiables.
Verdadero + En el caso de afirmaciones apoyadas en datos numéricos, los encontrados no sólo ratifican sino que refuerzan lo expresado.
Verdadero, pero… La afirmación es consistente con los datos disponibles , pero omite algún elemento del tema o su contexto.
discutible No es claro que la afirmación sea cierta o no. La conclusión depende de las variables con las que se la analice.
Apresurado La afirmación podría ser verdadera, pero es resultado de una proyección y no de un dato objetivo de la realidad.
Exagerado La afirmación no es estrictamente cierta pero sí lo es el concepto o tendencia al que se alude.
Engañoso La afirmación puede coincidir parcialmente con ciertos datos, pero intencionalmente o no, ha sido manipulada para generar un mensaje en particular.
Insostenible La afirmación surge de investigaciones con falta de sustento o graves errores metodológicos, o resulta imposible de chequear.
Falso La afirmación ha demostrado ser falsa, al ser contrastada con las fuentes y datos más serios y confiables. |
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Por Matías Di Santi
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Martes 28 de Junio de 2011 |

VERDADERO, PERO... El candidato presidencial mencionó la evolución de la inversión extranjera en el país como un defecto de las políticas del Gobierno nacional. No está claro que se trate de un indicador pertinente para ponderar la salud económica del país.
En una entrevista en el diario El País, el candidato a presidente por la alianza Unión por el Desarrollo Social (Udeso), Ricardo Alfonsín, criticó el “aislamiento creciente” del actual Gobierno nacional y argumentó: “Somos el sexto país de América latina en inversión cuando siempre disputábamos el primer lugar”. El dato indicado es cierto, pero es importante destacar qué significa realmente ser un país receptor de gran cantidad de inversión extranjera directa (IED).
Efectivamente, según el informe “La inversión extranjera directa” de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), la Argentina registró en 2010 inversiones extranjeras por US$ 6.193 millones y se ubicó en el sexto lugar, detrás de Colombia, Perú, Chile, México y Brasil, el mayor receptor de la región con 48.462 millones de dólares.
Ranking receptores de IED en la región (en millones de US$)
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Países
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IED
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Brasil
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48.462
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México
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17.726
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Chile
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15.095
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Perú
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7.328
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Colombia
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6.760
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Argentina
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6.193
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Fuente: CEPAL.
En cuanto a la disputa del “primer lugar” en la región, Alfonsín no especificó a qué momento se refiere, pero en los años de la primera (1989-1995) y segunda presidencia (1995-1999) de Carlos Menem, el país encabezó el listado de países que recibió mayor cantidad de IED en términos relativos de acuerdo al tamaño de su economía, no así en términos absolutos donde osciló entre el segundo y tercer lugar. La aprobación de la Ley de Reforma del Estado en agosto de 1989, que dispuso privatizar toda empresa pública que generara pérdidas, fue un factor estimulante para alentar el ingreso de capitales extranjeros.
En números absolutos, el país fue el mayor receptor regional de inversiones en 1992, cuando recibió US$ 4.431 millones. “Eso se debió a las privatizaciones de empresas de servicios públicos y recursos naturales, como la minería y el agro, y a la llegada de inversiones financieras, que finalizó con el Efecto Tequila”, explicó a Chequeado.com Bernardo Kosacoff, profesor de Economía de la UBA. Además, agregó: “Luego, en el período ’95-’98, la inversión extranjera estuvo dirigida a la compra de alrededor de 500 empresas, entre las que se incluyeron bancos, adquisiciones pasivas -como industrias, servicios y supermercados-, y finalizó cuando en 1999 Repsol adquirió prácticamente la totalidad de las acciones de la petrolera YPF.”
No obstante, el ex director de la Oficina de la CEPAL en Buenos Aires subrayó que la cantidad de IED no es un indicador lo suficientemente pertinente para conocer el grado de desarrollo de una economía nacional. Su aumento, por ejemplo, podría obedecer a la adquisición de empresas por parte de capital extranjero, sin que esto signifique una integración a la cadena de valor pero sí para explotar la comercialización. Es decir que, según el especialista, la diferencia se encuentra entre las inversiones que ingresan al país para generar fábricas nuevas -lo que se conoce como el concepto de “greenfield” (N. de R: IED en nuevos emplazamientos)- y aquellas que lo hacen para adquirir paquetes accionarios y transformarse en meros comercializadores sin generar valor agregado, como sucedió en la década del ’90 con el 95% de las empresas que fueron compradas por capitales extranjeros.
“Por eso, lo que se debe tener en cuenta principalmente -agregó Kosacoff- es la cantidad de externalidades que podrá generar esa inversión extranjera, como la cantidad de empleo, la capacidad tecnológica, el desarrollo de los proveedores, la sustitución de importaciones y el aumento de las exportaciones”. Y puso como ejemplo el caso de España, país que en los últimos años fue uno de los principales receptores de IED, pero que decidió destinarla a la construcción de una segunda o tercera vivienda y no a solucionar el problema habitacional, lo que derivó en la crisis inmobiliaria actual.
En el caso de América Latina, la CEPAL, en el informe citado anteriormente destaca que la inversión extranjera directa en los últimos años ha reforzado la especialización productiva de la región en actividades vinculadas a la explotación de recursos naturales. O sea que para ser utilizados como indicador de salud económica, los flujos de inversión extranjera deben ser complementados con alguna noción acerca del destino de los mismos. No toda inversión extranjera tiene los mismos efectos.
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